Durante el verano el ritmo de los días cambia y resulta más difícil llevar la rutina establecida durante el invierno tanto en los horarios como en las comidas.
Es más difícil para el niño con diabetes infantil renunciar a las tentaciones que verá en otros niños continuamente en forma de helados y chuches.
Ellos deben de ser responsables y conscientes de su diabetes y saber renunciar pero renunciar es muy duro hasta para los adultos, así que en algún momento habrá caprichos o lloros por tener que privarse del helado que les apetece tomar. No importa, esto es así y lo tienen que aprender. Tampoco pasa nada si en alguna ocasión se hace una excepción para que nuestro hijo con diabetes infantil pueda disfrutar de un helado, siempre comprobando sus raciones y sustituyéndolas por otras de la comida, haciéndolos conscientes de que se trata de una excepción y que por tanto deben de disfrutar mucho de ella ya que pasará tiempo hasta que se pueda repetir.









