Había estado jugando con sus primos que estaban con los mismos síntomas, pensamos que sería un virus de esos que duran 24 hora pero todo se fue complicando.
Vómitos, niveles bajos de glucosa y una total inapetencia se convirtieron en duros momentos, difíciles de superar. Los niveles de glucosa bajaban repentinamente, sobre todo cuando vomitaba y la inapetencia y los nuevos vómitos impedían subir los niveles. Así transcurrió el día más duro, permaneciendo en niveles que no pasaban de 30 durante aproximadamente dos horas. Es increíble la resistencia que pueden llegar a mostrar estos niños. Y la glucosa que se resistía a subir, lo intentamos con todo azúcar con agua, azúcar a cucharadas, gominolas, zumos... incluso ya en el hospital le costó mucho reponerse después de dos bolsas de suero y más yogures con azúcar. Transcurridas unas horas alcanzó niveles cercanos a los 90 y nos dejaron marchar a casa. En cuanto nos subimos al coche Martina se durmió, estaba agotada.



